Espina bífida por el Dr. Leonel Ramírez Abrego

La espina bífida es la alteración más común secundaria a defectos de cierre del tubo neural. Se define como una columna vertebral con fisuras, o cierre incompleto en la columna vertebral, donde se presenta una protrusión de la médula espinal y/o de las meninges a través de un defecto de los arcos vertebrales.

Se presentan en aproximadamente uno de cada 1000 nacimientos. La causa de la espina bífida es principalmente desconocida, aunque se ha relacionado con factores como el déficit de ácido fólico de la madre gestante y la ingesta de medicamentos como el ácido valproico o el etetrinato durante el embarazo.

Hay tres tipos de espina bífida:

  1. Espina bífida oculta: Algunos de los arcos vertebrales no se han fusionado, y la lesión está recubierta por piel en toda su extensión. Puede que pase desapercibida durante toda la vida, o que se detecte de forma accidental en una radiografía de la columna. No lleva asociada ningún tipo de sintomatología.
  2. Meningocele: las meninges se salen por las aberturas de las vértebras y forman una bolsa llamada meningocele. La médula espinal permanece intacta; el meningocele se puede reparar con poco o ningún daño a las vías nerviosas.
  3. Mielomeningocele: es la forma más severa de espina bífida, en que una parte de la médula espinal en sí sobresale por la espalda. En algunos casos, las bolsas están cubiertas de piel; en otros, el tejido y los nervios están expuestos. Es la que se asocia con la mayor sintomatología y peor pronóstico funcional para el paciente.

Los síntomas clínicos de espina bífida pueden incluir la debilidad muscular o incluso parálisis muscular completa por debajo de la lesión, disminución o pérdida de la sensibilidad por debajo de la lesión. Alteración de los músculos de la vejiga y del tracto intestinal, que puede presentar incontinencia urinaria y fecal. Además, se puede presentar Hidrocefalia en el 70% de los niños con diagnóstico de esta enfermedad.

El diagnóstico de la espina bífida se realiza por métodos bioquímicos determinando la cantidad de alfafetoproteína en la madre y la confirmación definitiva se basa en el estudio ultrasonográfico en el segundo trimestre del embarazo.

El manejo de la espina bífida puede ser por Cirugía Prenatal, con la reparación de mielomeningocele fetal en humanos por histerotomía o realizarse la cirugía al momento del nacimiento, para cerrar el defecto. La complejidad de la cirugía depende del tamaño de la lesión y de su resultado dependerá también el pronóstico funcional del niño/a.

Un gran porcentaje de los niños que nacen con mielomeningocele tienen hidrocefalia, la cual se controla mediante un procedimiento quirúrgico denominado derivación ventrículo peritoneal, que reduce la acumulación de líquido en el cerebro y el riesgo de daño cerebral, las convulsiones.

La principal medida de prevención para la espina bífida es la ingesta de ácido fólico si se está considerando un embarazo y durante el mismo y un adecuado control del embarazo por los médicos especializados.

Dr. Leonel Ramírez Abrego
Neurocirugía
Alta Especialidad en Cirugía de Columna Vertebral